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Romper la siguiente capa del código genético permitirá la medicina personalizada

Cuando se cartografió todo el genoma humano en 2003, el mundo parecía estar entrando en la era de la medicina personalizada. Han pasado muchos años desde entonces y todavía estamos esperando que se cumpla esta promesa. Por ejemplo, podemos saber que una persona tiene un gen asociado con el cáncer de mama, pero no si desarrolla la enfermedad. Una nueva investigación del biólogo evolutivo Ramu Singh de la Universidad McMaster sugiere que la razón de esto es la existencia de una capa oculta que controla la interacción de los genes, así como la forma en que miles de millones de posibles combinaciones producen ciertos resultados.

Esta capa está formada principalmente por vías bioquímicas inexploradas que controlan la expresión génica en las células a través de reacciones químicas. Singh dice que decodificar cómo nuestros genes producen resultados identificables (ojos marrones, cabello calvo, colesterol alto) es un desafío difícil si solo observamos los genes en sí, pero comprender las vías que regulan su actividad puede poner en duda este desafío de manera significativa. Los científicos saben desde hace mucho tiempo que las variaciones genéticas y ambientales determinan los resultados físicos, pero hay un tercer componente: las variaciones de las vías.


Un número impresionante de posibles combinaciones de genes incluye todos los genes del genoma humano, incluidas las versiones anteriores codificadas en la historia genética de cada célula. Sin embargo, en el momento en que el cuerpo no está usando activamente todo su material genético, las células llevan versiones de respaldo de su propia evolución como reserva, que pueden usar cuando cambian las condiciones.

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La posibilidad de acceder a adaptaciones previas otorga a cada organismo una cierta capacidad de adaptación a los cambios de su entorno. Y las vías bioquímicas permiten que las células accedan a esa memoria cuando sea necesario, ayudándolas a sobrevivir cuando cambia el entorno. La investigación fue publicada en una revista El diario de la evolución molecular.

La fuente: phys.org.