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La preocupante recuperación retrasada de España

el gobierno español y sus partidarios cuestionan las cifras del PIB, que muestran una recuperación muy pobre, a la zaga de la OCDE y la Unión Europea, alegando que el empleo está repuntando con más fuerza, por lo que la cifra del PIB debe ser incorrecta.

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El empleo se está recuperando a una tasa del 4% después de una caída masiva en 2020, en consonancia con una escasa recuperación del PIB del 4,5% después de un colapso del 10,8% en 2020. Sin embargo, las horas de trabajo han disminuido, la mayor parte de la recuperación en el empleo proviene de sector público y hay 259.000 puestos de trabajo en baja (ERTE, 125.000 y 134.000 autónomos sin actividad) contabilizados en la cifra de empleo.

Las cifras de noviembre no son ni «récord» ni «extraordinarias», como anuncia el gobierno.

Entre noviembre de 2019 y noviembre de 2021, el gobierno aumentó la matrícula del sector público en 211,800 personas. Durante el mismo período, la afiliación al sector privado se redujo en 68.133 personas, según datos del Ministerio de Trabajo..

En noviembre hay cerca de 70.000 afiliados menos en el sector privado que hace dos años, y hay 125.000 trabajadores en baja (ERTE) y 134.000 autónomos en cese de actividad.

Por otro lado, el último día de noviembre se destruyeron 110.000 puestos de trabajo, equivalente al incremento medio total de las afiliaciones a la seguridad social del mes, todo según datos del Ministerio de Trabajo.

El gobierno se jacta de un “récord de empleo” donde el 60% son trabajos públicos y trabajos en baja sin actividad (que cuentan como “empleados” en las cifras de afiliación a la Seguridad Social), mientras que 3,2 millones de personas permanecen desempleadas.

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Otro factor muy preocupante, que el INE reflejó en su análisis del PIB: las horas trabajadas en el tercer trimestre cayeron un 10% respecto al trimestre anterior y un 2,6% respecto al tercer trimestre de 2019.

De los más de dos millones de contratos firmados en noviembre, solo el 14% del total son indefinidos, mientras que el 86% son temporales.

De la nueva plantilla afiliada a la Seguridad Social, excluyendo ERTE y cese de actividad, el 78% proceden del sector público entre febrero de 2020 y noviembre de 2021. Entre noviembre de 2019 y 2021 es del 100%, ya que se destruyeron puestos de trabajo privados netos.

No hay nada que celebrar en un país que, entre las grandes economías, está solo detrás de Turquía y Brasil en el Índice de Miseria de Okun, con un 20,17%. Y con la tasa de paro más alta de la Unión Europea. Alto desempleo y alta inflación.

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Esto es grave porque las cuentas públicas de España están devastadas. Un gobierno con el mayor déficit estructural de la Unión Europea y una deuda superior al 120% del PIB no puede ocultar las cifras de empleo contratando en el sector público..

La euforia es preocupante cuando el propio documento del Ministerio de Trabajo muestra que el número de solicitantes de empleo es mucho mayor: en noviembre hay 4.992.251 solicitantes de empleo de los cuales sólo 1.285.559 son considerados «asalariados». Una cifra de 294.422 aparece como “disponibilidad limitada” y 229.583 como “desempleados en busca de empleo-TEASS”.

Es decir, entre desempleados que indiquen en su solicitud condiciones laborales especiales (solo en casa, teletrabajo, en el extranjero, etc.) y desempleados demandantes de empleo (DENOS) hay un grupo de más de 523.000 parados que no aparecen en los datos oficiales de desempleo.

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Ningún país con un 14,5% de desempleo y cientos de miles de desempleados contabilizados como empleados debería promover como «récord» o «espectacular» un repunte tan pobre en el empleo impulsado por contrataciones públicas masivas. Grecia hizo lo mismo y todos sabemos cómo terminó.