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España: política sanitaria confusa y débil

Fernando González Arpaneza | Algún día se analizará la política sanitaria española en materia de epidemias con perspectiva y tranquilidad. A menudo, el resultado es que es normal y está más cerca del fracaso que del éxito. El principal argumento para defender la política utilizada es que no difiere en el diseño o las decisiones políticas de otros países desarrollados. Una mala excusa, pero promete una buena conciencia.

La epidemia ha creado una pendiente resbaladiza en España: la coadministración, una innovación ilegal que permite diluir a los irresponsables, es una especie de foundiovezuna. El gobierno de Sánchez comenzó con plena autoridad y toma de decisiones, tenía los poderes apropiados y luego eligió representar y usar una subdivisión más amplia, trasladando las capacidades mal definidas a los gobiernos autónomos. Las comunidades utilizan estas habilidades a su manera, contribuyendo al caos y las diferencias entre territorios.

El gobierno de Sánchez ha brindado respuestas dinámicas, confusas, dinámicas y mal interpretadas que siempre van asociadas a la autoestima que otros afirman con orgullo mirarnos y copiarnos… Somos de los mejores… Sin embargo, los datos objetivos y las estadísticas internacionales sí lo hacen. no apoyar esta creencia; Por el contrario, la actuación española es una de las menos acertadas.

Los recientes conflictos por la nueva expansión y el uso del segundo nivel de Astra-Geneca confirman la confusión, contradicción y debilidad de las decisiones del Ministerio de Salud. La afirmación de que una segunda dosis debería ser otra vacuna para los vacunados con Astra-Geneca fracasó. La credibilidad del ministerio se encuentra debajo de la roca. El ministerio dice que no hay “libre elección” para la vacuna, pero los ciudadanos eligen una u otra vacuna firmando el documento de responsabilidad. Un documento de dudosa validez sólo sirve para resaltar el inútil propósito oficial del lavado de manos en esta materia. Cooperativo significa que cada administración de salud utiliza su propia estrategia con las recomendaciones del Ministerio. De ahí confusión y desigualdad.

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El ritmo de expansión es muy intenso con reglas adecuadas en cuanto a horarios de apertura y apertura de empresas. La decisión adoptada por el Consejo Interino con una estrecha mayoría de consejeros de salud, independientemente de la población o el área, es ineficaz; Se publicará en el BOE, pero no se implementará el cumplimiento. Al gobierno no le importa, ni se da cuenta de que tiene la capacidad para cumplir con la regla, la recomendación, o cualquier cosa que no esté clara.

Lo que está claro es que todos van por su propio camino, las normas nacionales son ineficaces o no se aplican. En definitiva, una política sanitaria caótica y débil propone medidas obligatorias o innecesarias. Un estado y un gobierno débiles se vuelven incompetentes y ridiculizados por administraciones inferiores.