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El médico de Trump es un médico en osteopatía. ¿En qué se diferencia de un experto en medicina tradicional?

¿Cuál es la diferencia entre un doctor en medicina (MD) y uno en medicina osteopática (DO)?

Es una pregunta que muchos estadounidenses pueden hacerse hoy, después de enterarse de que el Dr. Sean Conley, quien está a cargo del cuidado del caso de COVID-19 del presidente Trump, es un DO y no un MD.

Lo primero que debe saber es que los DO son especialistas con licencia completa que practican la medicina, recetan medicamentos y realizan cirugías en los 50 estados, según la Asociación Estadounidense de Osteopatía. También practican en otros 44 países del mundo, según la Asociación Estadounidense de Escuelas de Medicina Osteopática.

Y al igual que los médicos, los DO asisten a cuatro años de estudios de posgrado, seguidos de un año de pasantía, y completan al menos dos años adicionales de residencia antes de comenzar a practicar la medicina.

Aunque los médicos se educan en escuelas de medicina alopática y los DO van a escuelas de medicina osteopática, se postulan a los mismos programas de residencia y pueden seguir carreras en cualquier campo, incluida la radiología, la cirugía, la pediatría y la oncología.

En la actualidad, aproximadamente el 25% de los estudiantes de medicina en todo el país están matriculados en escuelas de medicina osteopática, con más de 74.000 DO en ejercicio.

La principal diferencia entre MD y OD es filosófica, señaló el Dr. Kevin Klauer, un ex emergentólogo que ahora se desempeña como director ejecutivo de la Asociación Americana de Osteopatía.

En las escuelas de medicina osteopática, a los futuros médicos se les enseña a adoptar un enfoque holístico para cuidar a sus pacientes en lugar de solo tratar una dolencia. “En el plan de estudios osteopático hay un enfoque en tratar a la persona en su totalidad, incluida la mente, el cuerpo y el espíritu”, anotó Klauer.

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Eso significa considerar cómo un medicamento o terapia afectará a los otros sistemas del cuerpo, o preguntar acerca de la depresión incluso cuando la principal preocupación del paciente es una complicación con algo como la diabetes, explicó.

Los médicos que asisten a escuelas de medicina alopática también pueden adoptar ese mismo enfoque, pero no está integrado en su educación de la misma manera, enfatizó Klauer.