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¿Cómo están presionando los activistas españoles por la acción climática en medio de la recuperación económica?

“Naturaleza sí, aeropuerto no”, “Más calabacines y menos aviones”, “Los turistas se van a casa, los refugiados son bienvenidos. Con estas consignas, los activistas por el clima y la justicia social volvieron a las calles en España después de que la pandemia de coronavirus detuviera las protestas masivas durante un año y medio. Los planes para expandir los aeropuertos de Barcelona y Madrid llevaron a miles a manifestarse el 19 de septiembre, con la policía local estimando 10,000 manifestantes y los organizadores de protestas incluso estimando la asistencia en 90,000. Los organizadores, que se unen bajo una plataforma llamada Zeroport, reunieron a miembros de más de 300 organizaciones de base, incluidos los grupos de acción climática Fridays for Future, Extinction Rebellion y Ecologistas en Acción (Ecologistas en acción), así como sindicatos (Confederación Nacional de Labor, CNT), campesinos (Unió de Pagesos) y movimientos locales que luchan por una vivienda digna, para exigir el fin de las construcciones previstas. La expansión del aeropuerto no solo aumentaría las emisiones de gases de efecto invernadero, sino que también afectaría negativamente a los ecosistemas protegidos, los residentes locales y los agricultores de la región.

“En 2019, medio millón de personas salieron a la calle por el problema climático y lo habrían seguido haciendo sin la pandemia. Desde entonces, todo ha estado en espera”, explica Samuel Martin-Sosa, quien hasta hace poco estaba director de relaciones internacionales de Ecologistas en Acción, uno de los grupos de acción ambiental más antiguos del país. La protesta en las afueras de Barcelona, ​​así como una protesta a pequeña escala en Madrid, reavivó el movimiento climático.

“El transporte aéreo es un buen caso en el que se puede ganar la presión social porque una gran parte de la sociedad no se beneficia de él”, explica Martin-Sosa, explicando la amplia gama de grupos involucrados en la protesta. “El modelo turístico no es socialmente sostenible. Hay un largo camino por recorrer entre las luchas sociales y ambientales. Sin sostenibilidad no hay justicia social.

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La pandemia ha golpeado duramente a la economía española

El turismo es un sector importante de la economía española, y esto es especialmente cierto para Barcelona. La pandemia de coronavirus, que ha paralizado casi todos los viajes internacionales, ha golpeado a muchas empresas del sector. De acuerdo a OCDE, la actividad turística en España cayó alrededor de un 75% entre abril de 2020 y marzo de 2021. A finales de 2020, se habían perdido más de 600.000 puestos de trabajo y había casi 530.000 desempleados más que en 2019. Según la Encuesta Nacional de la Fuerza Laboral (EPA), un total de 3,71 millones de españoles estaban en paro, una tasa de paro superior al 16%.