Grupo Radio Centro

Complete News World

Colapso del aeropuerto como síntoma

Fernando González Urbaneja | Los aeropuertos están volviendo a su actividad anterior al covid y están desbordados. Este no es un evento excepcional; esto sucede en muchos otros servicios públicos, por ejemplo en consultas de salud y eventos relacionados (pruebas, operaciones, etc.). Era predecible, la pandemia redujo personal y acumuló tareas. En el caso de la sanidad ha producido retrasos, tanto voluntarios como forzosos, que ahora vuelven a la demanda ordinaria y acumulan listas de espera escandalosas.

La única respuesta razonable es aumentar los servicios, en el caso de los aeropuertos reforzar los mostradores de facturación y en los centros de salud aumentar los horarios y la dotación de personal. Las listas de espera en algunas provincias son escandalosas, tanto que las mutuas y la sanidad privada están aumentando la demanda y reorganizándose para atender a más clientes. La flexibilidad de las entidades privadas es muy superior a la de las entidades públicas por conocidas razones estructurales que no se subsanan.
El debate público/privado sobre este tema es obsoleto y estéril; la cuestión urgente es la de la eficiencia, es decir, responder a los ciudadanos en tiempo y calidad. Retrasar consultas e intervenciones de mediana o baja complejidad durante meses o incluso años es inaceptable. Es una irresponsabilidad ocupar equipos y quirófanos durante medio día o un tercio de día. Una cooperación más profesional e inteligente entre los recursos públicos y privados para optimizar los recursos técnicos y humanos es lo que demandan los ciudadanos para cubrir sus necesidades.

El colapso de Barajas duró varias semanas, e Iberia tuvo que denunciar con transparencia y molestia que había perdido más de 15.000 conexiones por el colapso de los sistemas de control, por la ausencia de funcionarios capacitados. La vocera envió un mensaje de que se trataba de un problema temporal que se resolvería pronto, pero los partidos perdidos generaron costos significativos y duraron demasiados días. El Ministerio del Interior no ha respondido al problema y no lo pagará. El estado irresponsable, los gerentes irresponsables, no son llamados a rendir cuentas, ni siquiera son despedidos. No se aplican a sí mismos lo que requieren de los demás.

READ  Más de 115.000 empresas (el 7,6% del tejido comercial) han desaparecido en España por la crisis sanitaria

El caso del sistema de salud descentralizado es más grave, es crónico; es peor en unos territorios que en otros, pero malo en general. El esfuerzo y profesionalismo del personal de salud se ven obstaculizados por sistemas organizacionales rígidos y obsoletos que no piensan en el ciudadano. Por eso el enfado de estos ciudadanos, su malestar, es cada vez mayor y lo van a expresar en las elecciones.