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Aplicaciones de pago móvil, el final del dinero de plástico

La historia del dinero es la búsqueda de la comodidad y la seguridad, porque si en un principio el trueque fue la única forma de que dos individuos o grupos cambiasen lo que les sobraba por aquello que necesitaban, después aparecieron las monedas de metal y más tarde el papel timbrado, que es más cómodo de transportar que bienes para trueque o monedas de metal, y que servían fácilmente como reserva de valor para conseguir en un futuro aquello que se necesitase.

Pero a comienzos del siglo XX apareció una nueva forma de pago, las tarjetas de crédito y las tarjetas de débito (o tarjetas de pago si se quiere englobar ambas en un solo término), que en el primer caso permite posponer pagos a momentos futuros o en el segundo caso descuenta el dinero directamente de la cuenta del titular, y que en ambos casos permite prescindir incluso del cómodo papel moneda, añadiendo una capa de seguridad extra, ya que, en teoría, al pagar se debe comprobar que la identidad del cliente es la del titular de la tarjeta, algo que no ocurre cuando se paga con efectivo. Sin embargo el dinero de plástico no es el fin de la evolución del dinero, ya que la generalización de los smartphones ha posibilitado la aparición y extensión de las aplicaciones o apps de pago con el móvil, terreno en el cual gigantes como Visa o Mastercard se han introducido con el fin de conservar su hegemonía.

La carrera por dominar los pagos móviles

El mercado de las tarjetas de pago ha estado dominado de forma incontestable por Visa y por Mastercard, pero las aplicaciones de pago móvil son un mercado distinto aunque el fin sea el mismo, y antes de que estos dos gigantes entrasen ya existían otras aplicaciones, nativas de internet y que por lo tanto estaban muy bien posicionadas para cuando las compañías estadounidenses decidieron dar el salto a los teléfonos móviles, como por ejemplo PayPal, una compañía fundada en el 1998 y que por lo tanto mucho antes de la aparición de los teléfonos inteligentes ya tenía una amplia experiencia en pagos online.

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Pero no sólo la compañía fundada por, entre otros, el carismático Elon Musk está compitiendo por un mercado con unos clientes potenciales de cientos o miles de millones de seres humanos, dado que otras plataformas como Skrill, o incluso las exchanges de criptomonedas ofrecen pagos online y pagos en comercios físicos mediante tarjetas de pago que utilizan directamente la reserva de criptomonedas del titular, siempre y cuando el comercio acepte pagos en criptomonedas, por supuesto.

La competencia y la cantidad de usuarios que utilizan de forma creciente plataformas de pago móvil (ya antes de la pandemia, que ha supuesto un gran empujón a los pagos con apps de móvil, un estudio del BBVA Research había detectado un aumento del uso de esta forma de pago de hasta el ciento setenta por ciento entre los años 2015 y 2018) ha obligado a Visa y a Mastercard a ampliar las opciones, vinculando la tarjeta a los monederos virtuales de las aplicaciones de Google, Samsung o Apple, para no sólo no perder clientes sino también para tratar de ampliar su base de usuarios en el incierto futuro que viene.

Retener clientes para seguir creciendo

Y es que el valor de las acciones de estas multinacionales de servicios financieros, cuya cotización se ha llegado a convertir en instrumento del trading de acciones (que a pesar de los riesgos que implica permite seguir operando sea cual sea la tendencia del mercado), dependerá de su capacidad de adaptación a las nuevas tecnologías y sobre todo a las nuevas tendencias de los clientes, dado que servicios que en un principio despertaban desconfianza entre los clientes de una época, como los pagos online, pueden terminar triunfando a medida que las nuevas generaciones van creciendo y convirtiéndose en los consumidores principales, y por lo tanto, satisfacer sus demandas es la clave de la supervivencia para las compañías, incluso para las que ahora mismo parecen todopoderosas como Visa o Mastercard, dado que si se observan los rankings de las empresas más ricas durante las últimas décadas, pronto nos daremos cuenta de que poco se parece la lista de las empresas más ricas de 1980 a la de ahora, y la crisis del 2008 demostró que gigantes emporios con más de un siglo de existencia también pueden caer.