Como en muchas otras ocasiones en los últimos dos milenios, la ciudad santa de Jerusalén concentra miles de peregrinos en estas fechas, en las que coinciden la Pascua cristiana y el Pesaj celebrado por la religión judía.
Jerusalén es una fiesta, un gran centro significativo de espiritualidad y fe y no es mera coincidencia. Muchos estudiosos estiman que la ¨última cena¨ de Jesús y sus discípulos era la misma cena de Pesaj que los hebreos celebrarán el viernes al caer la noche.
Los rituales del Jueves Santo inician por la mañana con una misa pontifical en la Iglesia del Santo Sepulcro, con la tradicional escena de Jesús lavando los pies de sus alumnos.
Poco más tarde, se celebra en los jardines de la Iglesia de Gethsemani en el Monte de los Olivos, la ¨hora sagrada¨. Plegarias en varios idiomas de los miles de peregrinos del mundo entero llegan a Tierra Santa para revivir la pasión de Jesús.
Gran parte de los acontecimientos del Viernes Santo tienen lugar en la Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén, edificio monumental y centenario, que alberga el Calvario, el Sudario y a la gruta de sepultura de Jesús.
Los peregrinos del mundo en Tierra Santa siguen los pasos de Jesús Cristo a lo largo de la Vía Dolorosa, marchan al mediodía por las callejas de la ciudad antigua portando estandartes y cruces.
En la Vía Crucis siguen a sus guías espirituales por el Vía Crucis deteniéndose en cada una de las estaciones de la cruz a lo largo del camino, hasta alcanzar la última, la Iglesia del Santo Sepulcro.
Más temprano, las celebraciones habrían comenzado con la Pasión de Jesús en el Calvario y una procesión fúnebre dentro de la basílica, en torno al Santo Sepulcro.
Con información de Daniel Blumenthal corresponsal en Tel Aviv, Israel.
Redacción Radio Centro Noticias

Foto: AP

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