En instalaciones de la Secretaría de Seguridad Pública de Michoacán, siete de los policías estatales asesinados por un grupo delictivo en una emboscada en Aguililla, fueron objeto de homenaje póstumo.
Solo los familiares de siete oficiales muertos aceptaron acudir al homenaje de cuerpo presente. El resto prefirió efectuar los funerales en privado, no les interesó la presencia autoridades ni medios de comunicación.
Frente a los mandos policiales y el gobernador Silvano Aureoles, presentes en el lugar, padres, esposas e hijos de los caídos clamaron justicia y garantías de que no habrá impunidad.
Los cuerpos de los policías serán trasladados a los municipios de Zitácuaro, Ciudad Hidalgo, Santa Clara del Cobre, y Charo, de donde son originarios para ser sepultados.
Mientras tanto en Aguililla, Michoacán, permanecen los operativos de seguridad. Agentes de diversas corporaciones policiales resguardan las localidades de la región, considerada por décadas como foco rojo por su alta incidencia delictiva.
Incluso los alcaldes no se han salvado de ser amenazados de muerte, y hay municipios con menos de una veintena de policías.
Con información y foto de Amanda Bautista, corresponsal
Redacción Radio Centro

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