Raymundo Ramos, director del Comité de Derechos Humanos de Nuevo Laredo, sostiene que la muerte de ocho presuntos narcotraficantes durante un tiroteo en Nuevo Laredo, fue en realidad una ejecución extrajudicial.
Narra que policías estatales realizaron el montaje ayudados por elementos del Ejército, quienes acordonaron el lugar de los hechos. Aparentaron que la autoridad estaba trabajando en el lugar contra los criminales.
Denunció el defensor de los Derechos Humanos que, «si la autoridad estatal no puede combatir la delincuencia con la aplicación de la ley, va a buscar la ilegalidad para obtener el mismo resultado. Y para ello quitaron la vida a varias personas haciéndoles pasar por sicarios».
La versión oficial de las autoridades de Tamaulipas fue que, la mañana del 5 de septiembre sucedió un tiroteo entre policías estatales y presuntos narcotraficantes.
Narra que circulaba una camioneta blindada color negro con cinco hombres armados vestidos con uniformes militares, pero en sus chalecos antibalas se leía ‘Cartel del Noreste’, que está conformado por ex Zetas.
Supuestamente los policías y delincuentes intercambiaron disparos y un presunto sicario murió en el interior de la camioneta mientras el resto se refugió en el interior de un domicilio. El resto de los presuntos criminales murieron en la casa, según el reporte de la Procuraduría local.
El enfrentamiento habría ocurrido luego de que militares y policías locales reforzaron la vigilancia en expendios de gasolina, donde hubo reportes de amenazas a quien vendiera combustible a patrullas de las fuerzas de seguridad.
Raymundo Ramos asegura que las imágenes de los cinco hombres y tres mujeres muertos, vestidos con uniforme militar con chalecos del cártel, difundidas por el Gobierno estatal son de «un auténtico montaje».
Dijo que hay pruebas de eso, entre ellas el testimonio de una mujer superviviente llamada Kassandra, hija de uno de los ejecutados, Severiano Treviño Hernández.
«Ella estaba en casa de su papá, Severiano, con su bebé, cuando llegaron esos policías a allanar el domicilio, los golpean a ambos y al señor le obligan a vestir un uniforme militar, le ponen casco botas y, esposado, lo dejan tirado en el piso, a Kassandra la sacan del domicilio con su bebé y ella escucha los disparos».
Hay varias personas que refieren que «sus familiares también habían sido sacados de sus domicilios» en una calle a cinco minutos de distancia.
Según el director del Comité de Derechos Humanos de Nuevo Laredo, los testigos aseguran que «no hubo balacera, no hubo persecución, todo apunta a que eso hombres y mujeres los metieron en un domicilio y los fueron matando uno por uno con un tiro de gracia».
Existen en poder su esa organización vídeos de cámaras de seguridad de los domicilios del vecindario, en los cuales se ve el vehículo en el que supuestamente viajaban las personas abatidas, arrastrado por una grúa, siguiendo a varios coches patrulla.
Con información de la Agencia EFE
Redacción Radio Centro

Foto: comunicacion.senado.gob

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