Se trata de una mujer de 50 años, abuela del niño de cinco años fallecido la víspera y esposa de un hombre congoleño que también murió del ébola hace dos semanas en Beni.
Forman parte de una familia expuesta al virus que cruzó la frontera desde República Democrática del Congo de forma clandestina, dijo el jueves el Ministerio de Salud ugandés.
Todos los integrantes aceptaron ser repatriados para someterse a tratamientos experimentales dentro de unos ensayos clínicos. Por el momento no existe un tratamiento regulado contra la enfermedad.
Más de 1.400 personas fallecieron por el brote de ébola declarado en el este de Congo en agosto, una de las regiones más inestables del mundo. Los ataques de los rebeldes y la resistencia de los miembros de las comunidades, que desconfían de las autoridades, han obstaculizado las labores para contener el virus.
Tras los primeros casos transfronterizos de este brote de la letal fiebre hemorrágica, un comité de expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) se reunirá el viernes para discutir si decreta una emergencia global.

Redacción Radio Centro Noticias
Foto AP

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