Se trata de un grupo de astrónomos de la Universidad de Warwick localizada en Coventry, Inglaterra, que hallaron los restos del planeta dentro de un disco de escombros que gira alrededor de una estrella muerta o enana blanca.
La causa por la que los restos de este planeta sobrevivieron a la destrucción de todo el sistema, luego de la muerte de su estrella anfitriona, pudo ser su riqueza en metales pesados como el hierro y níquel.
El disco de escombros fue estudiado mediante las observaciones realizadas por el espectrógrafo OSIRIS del Gran Telescopio Canarias (GTC), instalado en el Observatorio del Roque de los Muchachos en Garafía, La Palma, donde vieron que está formado por cuerpos rocosos compuestos de hierro, magnesio, silicio y oxígeno, así como que la mayoría de los cuerpos rocosos, orbitan a una enana blanca localizada a 410 años luz de la Tierra.

Además, los especialistas hallaron, dentro del disco, un anillo de gas que fluía de un cuerpo sólido, como si se tratara de la cola de un cometa y estiman que tiene un tamaño aproximado de un kilómetro.
Cabe mencionar que las enanas blancas son cadáveres de estrellas como el Sol que han quemado todo su combustible y se han desprendido de sus capas exteriores, dejando atrás un denso núcleo que se enfría de manera lenta.

De acuerdo con los investigadores, el hallazgo proporcionará pistas sobre cuál es el destino de los planetas cuando sus estrellas envejecen, como sucederá con el Sol. Este tipo de astros se quedan sin combustible de hidrógeno, comienzan a quemar elementos como el helio y el carbono, y posteriormente consumen a los planetas que orbitan demasiado cerca.
Redacción: Radio Centro Noticias

Foto: NASA

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