Fue en el siglo XVII cuando se observaron los espermatozoides por primera vez a través de un microscopio.
El holandés Anton van Leeuwenhoek pasó a la historia como el padre de la microbiología por su trabajo pionero en ese campo. Al examinar su propia eyaculación, quedó impactado por los pequeños “animálculos” que encontró retorciéndose adentro, escribió Laura Poppick, en su reportaje “La larga y sinuosa historia de la ciencia del semen y por qué finalmente se enrumbó hacia la dirección correcta”.
Tras los hallazgos de van Leeuwenhoek, pasaron aproximadamente 200 años antes de que los científicos se pusieran de acuerdo sobre cómo se formaban los seres humanos.
Un estudio de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard parece confirmar que el uso de calzoncillos más holgados podría ser una forma sencilla para que los hombres mejoren su número de espermatozoides y las hormonas que los controlan.
El consumir frutos secos puede ayudar a tener un semen sano, de acuerdo con un estudio de la Universidad Rovira i Virgili de Tarragano, en España.
No todos los hombres producen la misma cantidad de espermatozoides. En general, pueden producir entre 2 mililitros y 5 mililitros de semen cada vez que eyaculan, explican especialistas de la Universidad Abierta de Inglaterra.
La capacidad de producir semen se desarrolla cuando comienza la pubertad, en unos pequeños vasos dentro de los testículos. Investigadores afirman que el proceso de producción y maduración lleva hasta nueve semanas en promedio.
Redacción Radio Centro Noticias
Foto: @gaceta.unam.mx

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