De vez en cuando se alzan voces de jóvenes que denuncian lo que los adultos gobernantes no han podido o no han querido vencer, llámese violencia contra las mujeres como demandó Malala,  la joven pakistaní Nobel de la Paz hace cinco años, hoy es Greta Thunmberg, la joven activista de 16 años de edad de nacionalidad Noruega que llegó a Naciones Unidas a decirle a los políticos: “cómo se atreven a robarse los sueños y la infancia de la gente, los ecosistemas están colapsando, estamos al inicio de una extinción masiva y solo piensan en el crecimiento económico”.

Sus palabras retumbaron en las paredes y encontraron eco en millones de jóvenes, pero los grandes países contaminantes: China y los Estados Unidos enfrascados en una guerra comercial,  no escucharon, no se sumaron a 70 países como Francia, Alemania, España, Noruega y Finlandia, por ejemplo, que firmaron una iniciativa que les compromete a revisar sus planes que establecen medidas de reducción de contaminantes para la próxima década.

El cambio climático es ya un tema de seguridad nacional, los huracanes cada vez más potentes y destructores, la sequía donde antes llovía, el exceso de agua donde no la había, hay una urgencia medioambiental.

La tendencia mundial es a cambiar a energías limpias, Angela Merkel, la canciller alemana, llegó a Nueva York con un ambicioso paquete ambiental:  ser el primer país europeo en cumplir las metas de París. Entre las medidas: encarecer las tarifas aéreas bajar las de trenes y transporte público, aumentar peajes a los autos más contaminantes incentivar a los eléctricos.

En seis años busca que todos los coches que se vendan en Alemania sean eléctricos. La tendencia es evitar el consumo de combustibles fósiles, algo que rechazan los Estados Unidos y China.

Twitter: Arturo Corona/@arcoma53 

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