El problema de la obesidad en México ha llegado ya a niveles alarmantes de salud.

Según cifras de la OCDE México es el segundo país en obesidad y en enfermedades asociadas con este mal, como son la hipertensión y diabetes, tan solo nos supera los Estados Unidos.

Se ha dicho siempre que es preferible prevenir que curar enfermedades y con esa excusa hace seis años la Secretaría de Hacienda y el Congreso se les ocurrió un impuesto de 10 por ciento a la comida chatarra y a los refrescos con alto contenido calórico, bajo el argumento de que ayudarían a reducir la tasa de obesidad, ya de por si preocupante, y las enfermedades asociadas.

Se dijo entonces que el impuesto le pegaría al consumo, pero la realidad es otra, el IEPS a estos productos representa el 25 por ciento de la recaudación, y cada año ha subido, los refrescos y papitas no se han dejado de vender, son favoritas en la dieta del mexicano.

La comida chatarra recaudó casi cuatro mil millones de pesos en impuestos en el primer bimestre del 2018. Las cifras no muestran un retroceso en la tasa de obesidad ni de enfermedades relacionadas, la salud del mexicano no ha mejorado en estos seis años.

La ciudad de Filadelfia en los Estados Unidos lanzó un impuesto similar hace dos años y algo hicieron que, allá que las bebidas azucaradas y las endulcoradas, bajaron sus ventas un 38 por ciento.

Hoy los diputados buscan recaudar más y analizan subir de 10 a 20 por ciento el IEPS a la comida chatarra, pero esto en México no ha resultado.

Habrá que analizar porque en Filadelfia sí se consumen menos refrescos y aquí han aumentado.

Twitter: Arturo Corona/ @arcoma53 

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