México es un país de contrastes, y uno de los principales está en la economía pues, pese a ser el número 12 de entre las economías más grandes del mundo, el 40 por ciento de su población vive en la pobreza y no ha podido vencer este flagelo.

La fórmula largamente probada es la de los programas sociales a los que históricamente se les han destinado no pocos recursos.

En países desarrollados, los programas sociales se prueban en pequeñas comunidades y van acompañados del impulso al desarrollo de los individuos y las economías locales, para que los pobladores puedan salir del círculo que los tiene atrapados.

El asistencialismo lo único que evita es que se sumen más factores a la pobreza, pero no resuelve el problema.

Actualmente tenemos pocos programas de apoyo económico de entre los cuales sólo uno ofrece una puerta para salir adelante por mérito propio, el de “Jóvenes construyendo el futuro”.

Para solucionar la pobreza se requiere de programas que impulsen la movilidad social y de cifras apegadas a la realidad que permitan materializar soluciones reales, con cambios estructurales y permanentes. ¿No le parece?

Twitter: @BlancaLolbee 

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