La literatura se ha sentido atraída por casos reales de violencia como “A sangre fría” de Truman Capote, que narra el asesinato de cuatro miembros de una familia blanca a manos de dos ex convictos de color en 1959 en una tranquila población de Kansas. La descripción del caso produce escalofríos por la crudeza y sangre fría de los asesinos, pero más tarde la historia da un giro al retratar a los asesinos que estaban por ser ejecutados.

La historia con otras variantes más crudas se repitió en Francia en 1993. Jean-Claude Romand, un supuesto médico-investigador que pretendía trabajar para la Organización Mundial de la Salud y que había engañado a su familia y amigos haciéndoles creer que trabajaba en Ginebra en la sede de la OMS.

La mentira le aguantó una década. Todos los días se levantaba a la misma hora, se preparaba y salía a lo que todos pensaban era su trabajo, pero pasaba el rato en cafés, caminando, perdiendo el tiempo hasta que regresaba en la noche y nadie sospechó nada.

Vivía extorsionando a sus cercanos con supuestas inversiones en bancos suizos. Las personas les confiaban su dinero puesto que trabajaba en Ginebra, invertía el dinero, pero le servía para aparentar su vida hasta que comenzaron a pedir sus intereses.

Al ser descubierto Romand asesinó de un golpe a su esposa, disparó por la espalda a sus dos hijos de 5 y 7 años de edad, y a sus padres. Incendió la casa y trató de suicidarse con una sobredosis de calmantes. La policía le salvó la vida, se supo la verdad, fue enjuiciado y encarcelado.

Hoy luego de permanecer 26 años en prisión está a punto de ser liberado.

La historia fue recogida por el escritor francés Emmanuel Carrere que al más puro estilo de Truman Capote describió en “El adversario”, la historia del asesino que está por ser liberado en Francia.

Twitter: Arturo Corona/ @arcoma53 

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