Aunque todo tipo de obesidad se debe a la acumulación de grasa en los tejidos, a las personas con sobrepeso se les clasifica en dos grupos diferentes:Aquellas en que el tejido graso es más prominente alrededor de la cintura y su cuerpo se asemeja a una manzana, y a quienes se les acumula en otras partes del cuerpo, principalmente las caderas, siendo la silueta parecida a una pera.

La grasa alrededor del abdomen y cintura se le conoce como «visceral», ya que se encuentra adherida a los diferentes órganos, mientras que en el cuerpo de pera se trata de grasa subcutánea.

Desde hace algunos años el cuerpo de manzana se relaciona con la diabetes tipo 2 y con niveles altos de colesterol que puede conducir a padecimientos cardíacos. También se ha encontrado que la grasa visceral es responsable de acelerar la ateroesclerosis.

Unos investigadores transplantaron en un lote de ratones paquetes de tejido graso visceral y en otro subcutáneo. Los ratos que recibieron la grasa visceral mostraron síntomas de ateroesclerosis y se observaron en ellos numerosos bloques arteriales, mientras que aquellos a los que se les transplantó la grasa subcutánea no mostraron estos síntomas.

Por lo tanto, la tendencia a almacenar la grasa en la cintura aumente el riesgo de ateroesclerosis aun en personas que no se consideran obesas por no tener sobrepeso excesivo.

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