Está por terminar una semana muy difícil para México, tal vez la más crítica de los últimos tiempos. La amenaza de Donald Trump de imponer aranceles a todos los productos provenientes de México, a menos que se detenga la ola de centroamericanos que sumó 144 mil en mayo y que busca cruzar México para llegar a los Estados Unidos, algo que los propios legisladores estadounidenses afirman que es ignorar los resortes que mueven los flujos migratorios.

México se ha mantenido hasta ahora firme en no ser un tercer país para migrantes lo que nos obligaría a recibir cualquier migrante centroamericano o de otro lado que pida asilo en México en lugar se continuar a los Estados Unidos.

Esto es lo que ha evitado alcanzar un acuerdo antes de que el lunes llegue la fecha fatal de imponer un arancel de 5 por ciento a todo lo que se exporte de México.

Ambos lados aseguran que se han logrado avances, pero como dijo Mike Pence, el vicepresidente de los Estados Unidos, tendrá que informar al presidente Trump que regresa este viernes para que él tome la decisión.

Las opciones son finalmente imponer el arancel este lunes 10 y que sigan las negociaciones para evitar suba a 10 por ciento en julio; posponerlo ante la falta de acuerdo, pero seguir presionando y finalmente posponerlo un tiempo limitado para ver si baja el número de centroamericanos y de otros países que buscan asilo en los Estados Unidos.

Por si fuera poco, Moody´s, la agencia calificadora, cambió el miércoles su panorama sobre México a negativo y el jueves ajustó de estable a negativa la perspectiva sobre Petróleos Mexicanos.

Fitch, la otra calificadora también nos bajó la calificación de la deuda soberana. Dicen que hay riesgo en las finanzas públicas por el deterioro de Pemex. Hoy más que nunca el gobierno de la 4T debe hacer un alto en el camino y evitar gastos como la construcción de la refinería de Dos Bocas y el nuevo aeropuerto.

Ojalá haya sensatez.

Twitter: Arturo Corona/@arcoma53 

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